viernes, abril 08, 2016

PERDIDA

Lo que mejor se me da en esta vida es... perderme.
Perder.
Estar completamente perdida.
SER una perdida.
Mi hogar está todavía en ningún sitio
y la aguja de la brújula apunta al cielo.
A veces, con el fin de volver al punto de partida,
dejo miguitas de pan por el camino,
pero se las comen los pájaros,
de modo que jamás retorno al lugar donde nunca me quisieron.
Mi equipaje es un pañuelo en el bolsillo
con el que digo adiós continuamente,
agitándolo en el aire con gesto dramático.
Me dejo llevar.
No añoro lo que merece ser olvidado,
no extraño lo que nunca me fue familiar.
No temo a lobos con piel de cordero
porque soy un cordero con piel de lobo.
Y viajo sola.

martes, febrero 02, 2016

AMIGAS

Éramos dos en la batalla,
peleando a la contra en el mismo bando.
Sometiendo, implacables, a nuestros enemigos de trapo,
jurándonos lealtad.
Las aceras temblaban a nuestro paso
y esquivábamos las balas porque éramos cuatro ojos
evitando el desastre.
¡Tántas veces consolé tu llanto con mis brazos
que aún me saben las manos a sal!
Tantas como veces sujetaste mi pelo
para que vomitara sapos, culebras, licores, sangre y bilis
en esas noches de caza en las que siempre acabábamos cazadas,
por nuestra inconsciencia.
Queríamos huir lejos, muy lejos, donde nadie supiera.
Empezar, ya no de cero, sino de menos cinco. Con ventaja.
Reiniciar.
Éramos dos perfectas mujercitas, tan putas y tan santas,
en ese hogar ficticio que levantábamos en el aire
a modo de castillo,
fortaleza indestructible con foso de cocodrilos hambrientos
y torre desde la que otear cualquier amenaza a lo lejos.
Pero pasó la guerra de los años turbios, la juventud, el tiempo...
Se esfumó la fantasía
y el mundo dio miles de vueltas sobre sí mismo.
Nos distanciamos, gritamos como dos siamesas
a las que desgarran la carne para separarlas...
Pero solo una vez, solo dolió una vez.
Nos acostumbramos,
como todas los niñas que crecen, a llorar en silencio,
a enfermar sin quejas ni mimos
y a cuidar de otros con las manos llenas de amor y de sal.
Tenía que ser así. Los tiempos de paz eran esto.
¡Quién nos lo iba a decir, amiga!
La paz,
hacerse mayor,
era esto.




sábado, diciembre 12, 2015

LA LOCA DE LOS GATOS

¿Es este un libro para las mujeres que aman a los gatos? ¿O para los hombres que aman a las mujeres (locas, en su mayoría) que aman a los gatos?
Estos pequeños textos se abren paso a zarpazos para (re)conectarnos y reconocernos en el delirio ajeno. A veces, todas las mujeres somos una sola, y entre todas hacemos girar el planeta mientras hilamos, cosemos, remendamos y maullamos, calmando todo tipo de hambre y poniendo nuestras vísceras a merced de la humanidad: vientre y corazón.
Este libro es para aquellas mujeres que no saben ni quieren amar a medias porque se aman a ellas mismas con absoluta entrega y entienden que debe ser así.  
Y para aquell@s que tengan el valor de seguirlas y no morir (o sí) en el intento.

Auto edición limitada. 92 páginas. A5.

Puedes comprarlo en la web y recibirlo con tarjeta de regalo gratis, desde cualquier punto de España.
O bien en estas pocas librerías:
 en Gnomo (Vlc) - Donde también hacen envíos internacionales y nacionales desde su web
http://gnomo.eu/collections/ana-elena-pena
Librería Bartleby (Vlc)
La Central de Callao y Barcelona
Arrebato Libros (Madrid)

Siempre fui para ti La Mala del Cuento.
La bruja que devora a los niños con la pancita llena de dulces
y envenena a las muchachas con promesas de libertad. 
La madrastra envidiosa, 
la loba sedienta de sangre y juventud
que corre libre y salvaje
por los bosques inhóspitos de tus pesadillas más tenebrosas.
Será...
porque nunca creí en los besos de amor eterno
de príncipes descafeinados
y preferí correr descalza a usar zapatos de cristal.
O será…
porque no me amedrentan las fieras ni me arrodillo ante reyes, pues no tengo amo a quien temer
ni tampoco necesito siervas que cepillen mi cabello
antes de irme a la cama.
No soy tan mala, muchacho, ni maléfica, ni cruel,
así que no me culpes de tus desdichas y miserias,
porque tú ya eras un sapo
mucho, mucho antes de que apareciera yo.


Ana Elena Pena