lunes, septiembre 29, 2014

Nueva edición de "Sangre en las rodillas"

Al fin llegó!
Lo podéis comprar online por 7 € aquí (y postal de regalo):
Y en la tienda de Gnomo



Textos breves que giran en torno al desamor, el desencanto, el erotismo y la nostalgia, hablando desde la herida. Comocaramelos adictivos de sabor agridulce, los poemas de Sangre en las rodillas evocan tanto la ternura de la infancia como la crueldad, el egoísmo humano y la búsqueda incansable del autoconocimiento y la verdad, mostrándonos el paso a la vida adulta entre charcos, mentiras y decepciones. Las palabras, hiladas con honestidad, emergen a modo de tiritas para los pequeños males, dando voz al instinto más primario del ser humano: la supervivencia.
Nota: este libro es una reedición en tamaño A5 del anterior poemario con el mismo nombre, pero con diferente portada. Es una versión corregida y ampliada con algunos poemas nuevos y otros rescatados de Hago pompas con saliva (libro publicado en 2010 por editorial Melusina y que ya está descatalogado)
Autora: Ana Elena Pena.
Autoedición
43 páginas.

martes, septiembre 23, 2014

ERES MUY PUTA

Díselo con patitos.
Por solo 3 €, y uno de correo ordinario, puedes tener estas cuatro postales de patitos con mensaje.
Y algunas postales bizarras mezcladas que he añadido a la web de bigcartel, incluyendo la de "Mi primera menstruación". Si pedís solo las postales y los patitos, el coste de correos es menor porque lo envío por correo normal, en el caso de los libros sigue siendo certificado porque no siempre caben en el buzón y existe el peligro de que se extravíen.
La oferta de verano de dos libros por 10 euros caduca a finales de septiembre, así que aprovechad.
:D
http://latiendadeanaelenapena.bigcartel.com/











lunes, julio 21, 2014

EL DISCURSO DEL CUERPO

Soy bulímica desde los 16 años, aunque empecé con un capítulo de anorexia. A los 18 años me diagnosticaron ansiedad y más tarde trastornos de pánico. He podido llevar una vida casi normal, pero con muchas irregularidades en el plano afectivo y psicológico. Estuve en tratamiento con prozac al principio, pero en realidad los ataques de pánico vinieron estando medicada, algo de lo que los médicos no hablan (efectos secundarios) y luego fui rodando de psiquiatra en psiquiatra de la seguridad social, que experimentaron como quisieron conmigo recetándome antidepresivos tricíclicos, seroxat y ansiolíticos como lexatin, orfidal y varios que ya no recuerdo. Estaba como una puta cabra, librando una lucha cuerpo a cuerpo conmigo misma.
La recuperación fue lenta y progresiva y lo primero que hice fue dejar de medicarme.
Una vez que dejas de castigar al cuerpo y te dejas de castigar a ti, dejas de castigar indirectamente a la gente que te rodea. Incluso dejas de castigar a las chicas que dibujas.
Por primera vez, puedo decir que estoy curada. Casi, porque de vez en cuando tengo amagos de pánico, y ansiedad ante ciertas situaciones, aunque no hay nada que unos ejercicios de respiración y medio Valium no solucionen.
Cuando observo trabajos anteriores, especialmente las pinturas, me apenan profundamente mis pobres chicas: mutiladas, arañadas, dolientes e incompletas. Supongo que era así como me encontraba yo. Siempre he sido demasiado permeable, detesto la violencia, y aunque me fascine la criminología en un afán de entender el por qué de ciertas formas de sadismo, cualquier estímulo del exterior en este aspecto me provoca pesadillas.
Quien haya pasado por un trastorno de alimentación, bulimia o anorexia, sabe a lo que me refiero con esto que relato en las primeras líneas. Cómo la enfermedad se apodera de todo. Cómo llenas tus vacíos con comida, alcohol y otras cosas que no hacen sino perjudicarte y enfermarte más. Los altibajos emocionales, las noches de insomnio... y la cabeza metida en el retrete. Cómo te encuentras de pronto tocando algo que no quieres tocar, cómo desconectas de tu cuerpo de forma inmediata y te vuelves incapaz de sentir algo, algo real, recurriendo en ocasiones a la autolesión.
Al final sales del túnel no sabes ni cómo, pero mi fallo fue no pedir ayuda. Tragármelo todo, disimular frente a mi entorno y esconder mi fragilidad. Solo mis ex-parejas lo han vivido de cerca, porque al fin y al cabo son las personas con las que pasas más tiempo y a las que más te abres, y también a las que haces más daño (perdónperdónperdón)

Estoy escribiendo un libro acerca de todo esto, quisiera que resultara terapéutico no solo para mí, sino para las personas que han pasado por los mismos problemas, y me gustaría que, si estáis pasando o habéis pasado por algo parecido, ME ESCRIBIERAIS y contarais vuestras experiencias al respecto. Cómo afecta o afectó vuestra enfermedad a vuestra sexualidad, o a vuestra actividad artística, y como fuisteis resolviendo esas pequeñas tormentas del alma que poco a poco ensombrecen el día a día. Podéis compartid esto con personas afectadas.
Y si estáis pasando por eso ahora, no hagáis como yo. Gritad, pedir ayuda, hay mucha gente como vosotras y se puede salir de ahí, pero no sola. Poneos en manos de un buen profesional que os de la medicación correcta. No penséis en las pastillas como la panacea, porque la raíz del problema es emocional, no físico.

Hay un texto de Clarissa Pinkola ("Mujeres que corren con los lobos") a la que me aferré en mi recuperación y me ayudó mucho, y dice así:

“Cuando una mujer recurre a una conducta compulsiva y repetida-repitiendo una y otra vez un comportamiento que no la satisface y que provoca declive en lugar de una prolongada vitalidad, para aliviar su exilio, lo que hace en realidad es causarse mas daño, pues no se cura la herida inicial, y en cada una de sus incursiones, se produce nuevas heridas.
Es algo así como aplicarse una ridícula medicina en la nariz cuando uno se ha hecho un corte en el brazo. Las distintas mujeres eligen distintas clases de “medicinas equivocadas”. Algunas eligen las que son visiblemente equivocadas como las malas compañías o los vicios y caprichos perjudiciales o nocivos para el alma, cosas que primero te elevan y después te derriban al suelo (….)
Di la verdad acerca de tu herida, y entonces comprenderás el remedio que le tienes que aplicar. No llenes el vacío con lo que te resulte más fácil o lo que tengas más a mano. Espera a encontrar la medicina adecuada. La reconocerás porque tu vida será más fuerte y no más débil."

Creo que ya era hora de hablar abiertamente y sin miedo de esto, por si puede ayudar a alguien más. No podemos consentir que nuestro cuerpo sea nuestro campo de batalla, y a la vez, nuestro enemigo.