"Es la historia de una niña que se crió con lobos. Un día se hizo mayor y conoció a un príncipe. Pero éste, en vez de darle un beso, le insertó un palo en la vagina y la dejó desangrándose en mitad del bosque, creyéndola muerta.
Pero la niña no murió, cogió el palo, lo talló y lo convirtió en escoba. Se volvió bruja y aprendió a volar" (Certezas)
Pero la niña no murió, cogió el palo, lo talló y lo convirtió en escoba. Se volvió bruja y aprendió a volar" (Certezas)
"Me pregunto si hay una imagen más lamentable, patética, pero sexy y tierna a la vez, que la de una mujer con el rímel corrido.
Es una garantía inequívoca de que, o has llorado, o te han tirado a una piscina, o te han dado una paliza, o te han violado, o has sudado como una perra, o has estado esperando a alguien en un portal durante horas mojándote con la lluvia para mostrar el peor aspecto posible y dar lástima.
Llegar a casa, o despertarte con el rímel corrido es señal de una gran victoria o por el contrario, de una tremenda derrota.
Exceso, drama, fatalidad, lucha, corazón roto o coñito feliz." (Tres capas de rímel)
"A veces puede parecerte que el mundo no está hecho para ti, pero no por eso debes suponer que se trata de una horrible conspiración, ni de una perpetua lucha... Aunque bien es cierto que siempre habrá una guerra abierta contra «el otro»: en la calle, en la televisión, en los hogares de la gente decente y allá donde alcancen todo tipo de discursos sobre lo que debe ser y lo que no.
Seguro que algo de esto te suena; la impresión de estar fuera de lugar, de que tus palabras resuenan en el vacío, son ignoradas o no encuentran respuesta, o quizá esa vergonzosa sensación de que tienes cosas horribles que esconder... Pero, recuerda también, que siempre hay un roto para un descosido, y un lugar donde tus palabras cobran sentido y tu pasado es celebrado con alegría." (Andar descalza)
"Con frecuencia sobreestimo mi resistencia a los golpes, y para cuando me doy cuenta, tengo las costillas rotas, y eso no hay vendaje que lo remedie, sólo queda esperar a que cese el dolor y los órganos vuelvan a su sitio.
Tengo el hígado cansado de beber sin festejar nada, el estómago me duele de ayunos y excesos, los riñones han dejado de filtrar palabras malsonantes, comentarios maliciosos y pensamientos dañinos, el corazón parece estar en una caja de vidrio con un letrero en el que pone «sólo en caso de emergencia» (y no me atrevo, ni siquiera encuentro el martillo), y los intestinos, uff... los intestinos es lo único que me queda para hacerme una soga y colgarme de un manzano." (Esto no es una carta de amor (al uso) )























