
Echo de menos las fantásticas reuniones de Tupperware que se montaban en mi casa familiar cuando era pequeña. Corrían los años ochenta, no se si todavía se siguen realizando las “fiestas tupperware” en España, pero aquello era un gallinero.... Recuerdo las sonoras carcajadas de las mujeres, la mezcla de perfumes de una y otra, el intenso olor a café y a galletas danesas, y el incesante tintineo de las cucharillas en las tazas. Creo que en esos “akelarres” se hacía y se hablaba de todo menos de los recipientes de plástico multiusos.
Yo apenas levantaba cuatro palmos del suelo, y merodeaba por allí para intentar averiguar qué diablos se cocía, y de paso, ver si acababa sobrando algo de leche condensada, que era para mí el manjar más suculento del mundo (y lo sigue siendo junto a los gofres belgas y el chocolate blanco).

Si me portaba bien mi madre me ponía un dedito de La Lechera en un vaso, o me lo untaba entre dos galletas María fontaneda, a modo de sandwich.
La marca Nutricia tampoco está mal, pero nada supera el sabor cremoso y avainillado de La Lechera.Es inconfundible.

También se hacían de reuniones de AVON, bastante más austeras y menos concurridas. Menos siniestras e inquietantes para una infante, por tanto.Mi prima Anamari era representante y venía con los catálogos y las muestras a casa. En "Eduardo Manostijeras", cuando llega la madre de Winona al castillo, llama al timbre y grita eso de "Avon llama a tu puerta"..
Qué gran frase, voy a componer una canción que se llame así.
Eran otros tiempos, ahora no se hacen (creo) esas entrañables reuniones de vecinas y amigas, reuniones que no eran más que una excusa para relajarse, cotillear, hablar de sus desvelos y alegrías y pasar un buen rato, lejos del trabajo y/o de la monotonía de las labores propias del hogar. Comprar, pues no se....al menos mi madre sí compraba, era una adicta de los tupperwares, teníamos (y seguimos teniendo) en la despensa decenas de ellos, sin usar, de todos los colores y tamaños, en plan coleccionista.
Espero heredarlos para el ajuar.
Más tarde escuché que eso del Tupperware era una secta y que le rodea una leyenda negra…pero no se mucho más del tema.
Quién haya vivido una de estas reuniones en los ochenta, no las habrá olvidado tan fácilmente... Yo al principio me asustaba, escuchaba tanto jaleo y cacareo en el salón..., tanto ir y venir de señoras, café, dulces y cacharros, que pensaba que algo malo debían estar tramando, porque a mi madre no le hacía mucha gracia que yo rondara por allí, y a los diez minutos de empezar la “ceremonia del tupper” me mandaba al cuarto.
¿Quizás pensaban en matar a algún marido? No lograba explicarme la ausencia de los varones…, y esas risas tan sonoras, escandalosas... ¡terroríficas!. Ya lo dice el refrán: “reunión de zorras, perdición de gallinas”. Algo chungo se cocería por allí, seguro.
Ahora se hacen reuniones de Tuppersex, con objeto de dar a conocer a las mujeres las bondades de los juguetes eróticos... Es lo mismo que el tupper, pero con consoladores, y todo tipo de artilugios sexys. La dinámica es parecida, llamas a la empresa, quedas con tus amigas y concretais cita con un representante de la zona, que va a tu casa y te da la explicación de la falla.
Pero no es lo mismo, a la mayoría de las mujeres de ahora no les da vergüenza entrar en una sex-shop, aunque siempre van de tres en tres, con la excusa de alguna despedida de soltera o algún regalo de cumpleaños…Aquí en Valencia tenemos Ann Summer. No, no es la hermana de David, es una cadena de tiendas de lencería y artículos eróticos, pensados para la mujer. La pusieron hace poco, anunciando que era la primera en España, aunque la verdad es que hubo antes una pequeñita en Torrevieja, que yo la ví, aunque mucho menos sofisticada. Ann Summer me persigue. El interior de la tienda es muy elegante y glamouroso, con mucha pluma, mucho rosa y mucha tontería.
Tienen algunas prendas muy bonitas(y muy caras), pero también cuentan con unos modelitos horrorosos, muy 90's. Los ingleses tienen fama de ser horteras para vestir, recordemos si no, la extinta Mark & Spencer de la Calle Colón, cuyo lema podría haber sido: “cómo hacer de la moda un crimen”. Era algo realmente abominable, vestidos, faldas, blusas… con el estilismo de la ropa que hacen para tallas grandes, pero en todas las tallas. No se cuantos años estuvo la macrotienda allí, el caso es que se decía que aquel edificio era gafe. Ahora es del corte-inglés, y la verdad es que va mucha menos gente que en otros corte-ingleses, según me informan fuentes fidedignas, vamos, amigas mías que han trabajado allí.

Volviendo al tema de Ann Summer, allí sí que da gusto ir, no es lo mismo que ir a ver ropita, preservativos y otras picardías a una sex-shop vulgar, donde siempre te encuentras a algún tipo con cara de perturbado que sale de las cabinas porno y te mira lascivamente con cara de “ande vas, corderaaaaaa”. La sex-shop Blue-sex, que hay al lado de la estación del Norte, es la más grande que hay en Valencia. Yo me asomo de vez en cuando a curiosear, sobre todo en domingo, porque es lo único que hay abierto además de la FNAC. Hay una sección que parece Museo de los Horrores, las estanterías están repletas de trozos de plástico imitando miembros reales, para satisfacer las ansias masturbatorias del cliente.

No falta de nada, o de casi nada, podemos encontrar manos con uñas pintadas, bocas entreabiertas , vaginas de todos tamaños y colores, tetas y tetazas, troncos sin piernas ni brazos donde los protagonistas son los esfínteres, anos, puños para fist-fucking, lenguas que se mueven solas, penes hiperrealistas de todos los tamaños y razas... Es como un supermercado de la carne, pero de mentirijillas, cuerpos descuartizados de silicona que llaman a la lujuria. O a la risa.
Aunque a un niño o a un profano en la materia, lo que le provocaría es TERROR.

Una vez que estoy allí, en el reino de sodoma y gomorra, pues ya curioseo y pregunto, que el saber no ocupa lugar, y como curiosidad, os contaré que el chico que trabaja allí me asegura que quienes más acomplejados se sienten con el tamaño de su miembro y compran los alargadores de pene son los ecuatorianos. Que de hecho, un 90 por ciento de los compradores de alargadores de pene son los ecuatorianos… Deben ser los únicos que leen los spam de Viagra y penis enlarged.
Aquí dejo un video vintage de una Tupperware Party.
Lo dicho, ¡qué vuelva el tupperware!























